lunes, 26 de octubre de 2015

LA CHICA DE LA CURVA

15_1_60En una de esas noches oscuras y lluviosas en las que uno sólo quiere estar a salvo en casa, un hombre conducía por una carretera desierta.

     Iba a poca velocidad, porque la visibilidad era prácticamente nula. De repente, la luz de un rayo en el horizonte iluminó a una chica joven en el camino.

     Como iba despacio, no dudó en parar para llevarla hasta la población más cercana. No era noche para andar sola por aquella carretera.

     En cuanto la chica subió al coche, el hombre intentó entablar conversación para hacer el trayecto más agradable, pero con su mirada fija en la carretera, ella no mediaba palabra. Parecía ausente.

     Al poco, se aproximaron a una curva pronunciada: “Ten cuidado con esta curva”, dijo entonces la chica sin dejar de mirar al frente, al tiempo que el coche empezaba a trazarla.

     “No te preocupes, soy buen conductor, no hay peligro”, respondió el hombre.

     Ella le miró fijamente y con una voz de ultratumba susurró: “Te equivocas, justo en esta curva me maté yo.”

     Ante esas palabras, giró instintivamente la cabeza hacia ella, pero en el asiento del copiloto… no había nadie. El corazón le dio un vuelco y por poco no perdió el control del coche.

     Después de aquello, nunca volvió a ser el mismo…

Otra versión, pinchando en la imagen.

La chica de la curva