jueves, 18 de octubre de 2012

CREA Y UTILIZA FORMAS DE PENSAMIENTO

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Una forma de pensamiento (también conocida como un servidor o una egrégora) es un elemental artificial que es creado intencionalmente mediante la visualización y al que se le infunde energía emocional. Son criaturas inmateriales y están compuestas de sustancia astral, o éter. Aunque éste es un aspecto de la enseñanza de la magia contemporánea que se pasa por alto con frecuencia, desde la antigüedad muchas brujas y otros practicantes de las artes mágicas han empleado formas de pensamiento. Las formas de pensamiento han sido descritas como “vórtices” o “centros de energía psíquica” y pueden adoptar la apariencia de un animal, un humano, o cualquier tipo de criatura mítica que sus creadores visualicen.

         Aunque son fáciles de crear, pueden ayudar a un practicante de magia en todas las formas de hechizos, también las sanaciones. Pueden servir como vigilantes, mensajeros o incluso compañeros (no obstante, una forma de pensamiento no es lo mismo que un amigo imaginario). Algunas personas las crean para que protejan sus casas, sus espacios sagrados y otras áreas.

         Las formas de pensamiento asimismo pueden ser creadas inconscientemente (incluso por aquellas personas que no creen en las artes mágicas) cuando emociones intensas (como, por ejemplo, el amor o el odio) son dirigidas a un individuo específico durante un periodo prolongado.

         Las formas de pensamiento se encuentran en toda la historia del mundo y pueden ser benéficas, demoníacas o neutrales. Los fantasmas, los seres angélicos, los animales utilizados por las brujas e incluso los dioses y diosas de la antigüedad son tipos de formas de pensamiento. También lo son los infames setenta y dos demonios goéticos que fueron evocados y confinados por el hechicero rey Salomón en tiempos pasados.

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Cómo crear una forma de pensamiento.

         Las siguientes instrucciones son para crear una forma de pensamiento simple para el principiante. Las formas de pensamiento avanzadas deberíamos dejárselas a las personas con la formación mágica y la experiencia adecuadas.

         En primer lugar, debes decidir si quieres que tu forma de pensamiento adopte la forma de un humano, un animal o alguna otra criatura (en la tradición tibetana, también se conoce a la forma de pensamiento antropomórfica o zoomórfica como tulpa). Ten presente el propósito para el que estás creando la forma de pensamiento y luego elige la forma más adecuada.

         A continuación, encuentra un lugar tranquilo para visualizar tu forma de pensamiento. Purifícala ritualmente usando sal o un atado de salvia, haciéndolo arder para que desprenda humo, u otro método con el que te sientas cómoda. Enciende una vela del color correspondiente para el propósito de tu forma de pensamiento. Por ejemplo: el blanco para la protección o la sanación; el rojo para la fuerza, la pasión o la confrontación; el negro para amarrar fuerzas negativas y para descruzar; el morado para la sabiduría oculta y la mejora psíquica; el plateado para el trabajo astral y el trabajo con los sueños; etc.

         Usando la técnica que funcione mejor para ti, deja que tu mente entre en un estado alfa. Empieza a respirar rítmicamente y despeja tu mente de pensamientos mundanos. Cuando te sientas totalmente relajada y seas incapaz de sentir tu cuerpo físico, estarás preparada para iniciar la visualización.

         Visualiza una bola de luz flotando en el aire delante de ti, y usa tu voluntad para hacer que adquiera el color asociado a tu propósito. Una vez hecho esto, usa tu voluntad para transformar la esfera en la forma que deseas, teniendo cuidado de no pasar por alto los detalles pequeños como, por ejemplo, el color del pelo y de los ojos, la ropa, etc. También puedes equipar tu forma de pensamiento con las herramientas requeridas para la tarea que debe realizar. Por ejemplo, una forma de pensamiento que está programada para propósitos de sanación podría estar equipada con una bolsa de amuletos especial que contuviera poderosas hierbas medicinales o gemas sanadoras.

         Mientras visualizas, repite tu propósito e infunde a la forma de pensamiento con toda la energía emocional que puedas producir. Esto se hace mejor canalizando energía a través del chakra del plexo solar (entre el ombligo y la base del esternón).

         Algunos practicantes de magia también encuentran que el acto de visualizar símbolos, como runas o runas ligadas, en sus formas de pensamiento les proporciona una energía adicional, lo cual les permite llevar a cabo sus misiones con mayor rapidez y con mucho mejores resultados.

         El siguiente paso es dar un nombre a tu forma de pensamiento. Ésta es una parte importante del proceso de creación, pues dar nombre a tu elemental artificial te permitirá ejercitar un mayor control sobre él. El nombre que elijas debería ser poco común y único, para impedir que otras personas puedan utilizarlo o convocar a tu forma de pensamiento. Repite el nombre varias veces, ya sea en voz alta o telepáticamente.

         Ahora, la forma de pensamiento está lista para ser cargada y enviada a hacer su trabajo, o ser guardada para un uso futuro. Para esto último, algunos practicantes prefieren guardar sus formas de pensamiento en cristales o talismanes. No obstante, una botella pequeña o caja vacía funcionará bien, especialmente si se ha inscrito en ella el símbolo elemental correspondiente a la forma de pensamiento. Para guardar la forma de pensamiento, sostén en tu mano el objeto en el que deseas guardarla y luego usa tu voluntad para dirigir la forma de pensamiento a su interior. Después de haberla depositado en el receptáculo, ponlo en un lugar seguro donde nadie la moleste. Sostenlo en tu mano a menudo y cárgalo con energía para evitar que la forma de pensamiento que está en su interior se disipe.

         Se puede convocar a la forma de pensamiento simplemente pronunciando su nombre o pensando en él. No te preocupes si no logras ver a la forma de pensamiento aparecer delante de ti. La mayoría de ellas no son apreciables a simple vista y pueden ser percibidas únicamente por aquellas personas dotadas del poder de la visión clarividente. Aunque quizá no puedas observarla directamente, probablemente serás capaz de sentir su presencia.

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Cómo cargar y enviar una forma de pensamiento

         Ahora que ya has creado tu forma de pensamiento, ya está lista para ser cargada y enviada a hacer el trabajo que debes realizar. El mejor momento para hacerlo es cuando la Luna está en las fases creciente o llena, ya que estas influencias lunares pueden fortalecer la energía de tu ritual de carga.

         Para cargar una forma de pensamiento, debes concentrarte en tu propósito y usar el poder de la energía emocional para dirigir el desenlace concentrado al elemental artificial. Usar una frase corta compuesta por no más de 5 palabras, indica telepáticamente a la forma de pensamiento lo que debe hacer (es mejor que tus órdenes sean simples porque las formas de pensamiento creadas intencionadamente no responden bien a las instrucciones complejas y detalladas). Tras haber dado órdenes a la forma de pensamiento, libérala en el vacío como el disparo de una bala.

         El éxito (o el fracaso) de una forma de pensamiento depende principalmente de la fuerza mental y el aura de la persona que la crea. Como cualquier otro tipo de trabajo mágico, cuanta más energía y fe pongas en él, mejores serán los resultados que obtengas. Pero si tu nivel de energía y tu fe en tus habilidades como practicante de magia son bajos, probablemente lo mejor que puedes esperar es una forma de pensamiento débil que se desvanecerá muy rápidamente y logrará muy pocas cosas, si es que logra algo.

         En muchos casos, cuando la forma de pensamiento ha acabado de realizar su misión o se queda sin energía, se disuelve por sí sola en el éter. Para evitar que se disipe, debes realizar sesiones de carga con regularidad. En algunos casos, un vínculo simbiótico entre la forma de pensamiento y su creador o su blanco también puede mantenerla cargada. Las formas de pensamiento asimismo pueden alimentarse de fuentes de energía que no son las de sus creadores, y regresar para crear estragos. Por este motivo siempre es una buena idea que deshagas tu forma de pensamiento cuando hayas acabado de trabajar con ella, o si hubieras creado una por error.

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Cómo deshacer una forma de pensamiento

         Cuando ya no necesites tu forma de pensamiento, deberías deshacerla y devolver la energía a la Madre Tierra para impedir que su energía extraviada rebote y produzca efectos no deseados. Para esto, deja que tu mente entre en un estado alfa en una noche de Luna menguante, apropiada para la eliminación de cosas no deseadas. Convoca a la forma de pensamiento llamándola por su nombre y visualizando que flota en el aire. Luego visualiza que se deshace en el orden inverso en el que fue construida y se disipa como bruma en el aire. Mientras lo haces, recita el siguiente conjuro:

Elemental, me has servido bien.

Ha llegado el momento de poner fin a este hechizo.

Energía, deshazte; propósito, dispérsate.

Te vuelvo a enviar a la tierra.

Se cumplirá mi voluntad.

         Cuanto más poderosa es una forma de pensamiento, mayor esfuerzo se requerirá por parte de su creador para deshacerla. Puede que tengas que repetir el ritual varias veces para eliminar por completo la forma de pensamiento.

clip_image003Gerina Dunwich